martes, 15 de junio de 2010

Tonterias.

Hace tiempo que no saco historias de la sonrisa de las criaturas más bonitas y me parecen que no es bueno.
Pierdo inocencia con el paso de las desgracias y la poca que me queda esta dentro de una urna de cristal esperando destaparse, perdiéndose así, o mejor dicho gastándose, en otra alma que la quiera transformar. Y la verdad es que no esta bien pensar así, es demasiado cínico, porque aunque diga esto, sigo siendo feliz sigo dando abrazos a los amigos, sigo queriendo ver nuevas almas agazapadas en mis sabanas.

Todo esto y más, crea la sutileza de una nube, y se evapora quedando su marca, es difícil hablar de nada queriendo decirlo todo, y creo que ese es el enigma del alma perdida, del poeta decadente, o del vagabundo a secas.

Solo quiero hablar del día, un día mas o menos gris, como cualquier día en el que suceden desgracias. Jóvenes reunidos al compás de una mesa circular, con una Pipa de agua en el centro, fumando y hablando de lo espiritual en la vida. Yo llevaba casi un litro de cerveza bebida debido al calor aplastante que sufría mi cuerpo y parte de mi alma, se que la bebida nunca sera una solución, un día es un día, solo un día. Lo circunstancial del momento es que llego una compañera de mi mejor amigo de bellas artes a la mesa, se unió, era una joven algo alocada que casi parecía tener que demostrarlo. Hablaba muy rápido y decía cosas aun mas rápido, una tiradora nunca de élite pero siempre dispuesta a un tiroteo.

Uno de los pensadores que me acompañaban ese día era estudiante de filosofía, y dado el desconocimiento de este dato por la joven alocada esta decidió preguntarlo, así pues dijo "¿y tú qué estudias?".
El objetivo de dicha pregunta se quedo varios segundos pensandos hasta que se decidió a alargar tan sencilla pregunta "¿que crees que estudio?".
Varias frases, muchos fallos, al final lo dije yo
Que bien, que absurdo el momento, francamente.
Yo pregunte, sin animo de burla y solo curiosidad "¿y tú que crees qué estudio yo?", cara de duda durante un instante corto "tu, estudias la vida".
Claramente, fue la mejor definición de mi personalidad o una manera de demostrarme que no le importaba lo más mínimo, pero de lo que estoy seguro es que rara vez me han calado tan rápido y tan bien, seguramente me estoy volviendo predecible.

No quiero hablar de sacos, ni de nada tan disparatado. Pero solo quiero hablar y a veces, cualquier tontería es bastante para abrir la boca y a veces puede salir algo interesante, o algo de verdad.

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Soledad acompañada

Estas solo, no hay nada cerca de ti, no hay calor humano.

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